sábado, 2 de enero de 2016

Investigadores han encontrado una nueva forma de medir la atracción de gravedad en la superficie de una estrella


Para estrellas distantes con planetas orbitándolas, esta información gravitacional es clave para determinar si alguno de esos planetas puede albergar vida.

el nuevo método es descrito en un estudio publicado hoy en Science Advances. El estudio fue dirigido por Thomas Kallinger de la Universidad de Viena, e involucró a Jaymie Matthews, Profesor de UBC, así como a astrónomos de Alemania, Francia y Australia.

Conocer la gravedad de la superficie de una estrella es esencialmente comocer cuánto pesarías en esa estrella. Si las estrellas tuviesen superficies sólidas en las cuales fuese posible estar de pie, entonces tu peso podría cambiar de estrella en estrella. El Sol es más caliente que un sauna, pero no esperes perder peso ahí. Pesarías 20 veces más que en la Tierra. Un estrella gigante roja (el futuro lejano de nuestro Sol) tiene una atraccíón mucho menor en su superficie, así que serías 50 veces más ligero.


El nuevo método permite a los científicos medir la gravedad superficial con una precición de aproximadamente 4%, para estrellas muy lejanas y muy tenues para aplicar técnicas convencionales. Desde que la gravedad superficial depende de la masa de la estrella y el radio (tal como tu peso en la Tierra depende de su masa y el radio), esta técnica va a permitir a los astrónomos una mejor calibración de masas y tamaños de estrellas distantes. Va a jugar un rol emocionante en el estudio de planetas más allá del Sistema Solar, tantos tan distantes que incluso las propiedades básicas de las estrellas que orbitan no pueden ser medidas con precisión.

"Si no conoces la estrella, no conoces el planeta," dijo el co-autor del estudio, Jaymie Matthews, Profesor de UBC. "El tamaño de un exoplaneta es medido relativamente de acuerdo al tamaño de su estrella. Si encuentras un planeta orbitando una estrella que piensas es como el Sol, pero realmente es una gigante, puedes haberte engañado a tí mismo en pensar que habías encontrado un planeta habitable como la Tierra. Nuestra técnica puede distinguir cuán grande y brillante es la estrella, y si un planeta a su alrededor es del tamaño y temperatura correcta para tener océanos de agua, y tal vez vida."

La nueva técnina llamada Función de Autocorrelación de Escala de Tiempo, o Técnica de Escala de Tiempo, más corto, utiliza sutíles variaciones en el brillo de estrellas distantes grabadas por satélites tales como MOST de Canadá y las Misiones Kepler de la NASA.

Satélites espaciales futuros van a cazar planetas en las "Zonas Goldilocks" de sus estrellas. No muy calientes, no muy frías, pero a la temperatura correcta para océanos de agua líquida y tal vez vida. Futuros estudios de exoplanetas van a necesitar la mejor información posible acerca de las estrellas que buscan, si van a caracterizar correctamente cualquier planeta que encuentren.

"La técnica de Escala de Tiempo es simple, pero poderosa herramienta que puede ser aplicada a los datos de estas investigaciones para ayudar a comprender la naturaleza de las estrellas como nuestro Sol y para ayudar a encontrar otros planetas como la Tierra," dijo Kallinger, el líder del estudio. 

Nuestro primer vistazo de Ceres

Occator Crater, with its bizarre bright spots. Image: NASA/JPL–Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA.En primavera de 2015, la misión Dawn de la NASA, viniendo de la parte de atrás luego de explorar el asteroide Vesta, entró en órbita alrededor del planeta enano Ceres, e inmediatamente encontró un puzzle para la sonda espacial.

Mientras Dawn se acercaba a Ceres, que es el cuerpo más grande en el Cinturón de Asteroides, y comenzó a tomar imágenes de baja resolución, rápidamente fue motable que un punto en la superficie de Ceres era mucho más brillante que sus alrededores. Incluso después de que Dawn entró a la órbita el 6 de Marzo de 2015 y circuló cada vez más cerca a medida que pasaba el tiempo, las preguntas permanecieron entremedio. El punto brillante finalmente eran varios grupos de manchas brillantes esparcidas entre varios cráteres, siendo encontrada la mayor concentración dentro del cráter de 90 kilómetros de diámetro, Occator.

Contrario a una hipótesis anterior, los punto brillantes no son tan reflectivos como para ser hielo de agua, así que, las ideas de los científicos sugieren como posible explicación que sean depósitos de sal, a pesar de que, si es sal,  la pregunta es como llegó ahí sigue siendo un misterio que va a hacer ruido este 2016.