sábado, 28 de mayo de 2016

Cometa de sonda Rosetta contiene ingredientes para la vida.

Ingredientes requeridos como esenciales para el origen de la vida en la Tierra han sido descubiertos en el cometa que la sonda Rosetta ha estado investigando por casi dos años.

Estos incluyen el aminoácido glicina, que es comunmente encontrado en proteínas, y fósforo, un componente clave del ADN y de membranas celulares.

Los científicos han debatido extensamente la importante posibilidad de que el agua y moléculas orgánicas hayan sido traídas por asteroides y cometas a la joven Tierra luego de su enfriamiento seguido de su formación, suministrando algunos de los pilares para la vida.

Mientras que algunos cometas y asteroides son conocidos por tener agua con una composición como la de los océnaos terrestres, Rosetta encontró una diferencia significativa en su cometa - impulsando el debate en su rol en el origen del agua terrestre.

Pero nuevos resultados revelan que los cometas tienen el potencial de llevar ingredientes críticos para establecer la vida como la conocemos.

Los aminoácidos son biológicamente importantes, conteniendo carbono, oxígemo, hidrógeno y nitrógeno, y forman la base de las proteínas.

Pistas del aminoácido más simple, glicina, fueron encontrados en muestras que volvieron a la Tierra en 2006 del cometa Wild-2 por la misión Stardust de la NASA. No obstante, posible contaminación terrestre de las muestras de polvo hicieron el análsis extremadamente difícil.

Ahora, Rosetta ha hecho mediciones directas y repetidas de glicina en la disfusa atmósfera, o "coma" del su cometa.

"Este es la primera detección sin ambigüedades de glicina en un cometa," dice Kathrin Altwegg, la principal investigadora del instrumento ROSINA, que hizo las mediciones, y autora principal del paper publicado en "Science Advances."

"Al mismo tiempo, detectamos también otras moléculas orgánicas que pueden ser precursores de la glicina, haciendo alusión a la forma en que se pueden haber formado."

Las mediciones fueron hechas antes que el cometa alcanzase su punto más cercano al Sol - perihelio- en Agosto de 2015, en su órbita de 6.5 años.

La primera detección fue hecha en Octubre de 2014 mientras Rosetta estaba a solo 10 km del cometa. La ocasión siguiente fue durante un sobrevuelo en Marzo de 2015, cuando estaba a 30-15 km del núcleo.

La glicina ha sido vista también en otras ocasiones asociadas con explosiones en el mes anterior a su perihelio, cuando Rosetta estaba a más de 200 km del núcleo, pero rodeado de mucho polvo.

"Vemos una fuerte conexión entre la glicina y el polvo, sugiriendo que es probablemente liberado tal vez con otros volátiles desde las mantas de hielo del polvo una vez que se han calentado en la coma," dice Kathrin.


La glicina se convierte en gas solo cuando alcanza temperaturas bajo los 150°C, lo que implica que usualmente un poco es liberado desde la superficie del cometa o se su subsuperficie debido a las bajas temperaturas. Esto cuenta para el hecho de que Rosetta no siempre lo detecta.

martes, 24 de mayo de 2016

Un hermoso ejemplo de ornamentación estelar

En esta imagen del VLT (Very Large Telescope) de ESO, la luz de ardientes astros azules excita el gas sobrante tras la reciente formación de las estrellas. El resultado es una nebulosa de emisión sorprendentemente colorida, llamada LHA 120-N55, en la que las estrellas están adornadas con un manto de gas incandescente. Los astrónomos estudian estos hermosos alardes de belleza para conocer las condiciones que se dan en los lugares donde se desarrollan nuevas estrellas.

LHA 120-N55 o N55, como generalmente se conoce, es una brillante nube de gas que se encuentra en la Gran Nube de Magallanes (LMC, por las siglas en inglés de Large Magellanic Cloud), una galaxia satélite de la Vía Láctea situada a unos 163.000 años luz de distancia. N55 está dentro de una cáscara supergigante o superburbuja, llamada LMC 4. Las superburbujas, que a menudo alcanzan cientos de años luz de tamaño, se forman cuando los fuertes vientos de las estrellas recién nacidas y las ondas de choque de explosiones de supernova trabajan en tándem para expulsar la mayor parte del gas y del polvo que originalmente las rodearon, creando enormes cavidades en forma de burbuja.

Sin embargo, el material que se convirtió en N55 logró sobrevivir como un pequeño remanente de gas y polvo. Ahora es una nebulosa independiente dentro de la superburbuja, acompañada por un grupo de brillantes estrellas azules y blancas — conocidas como LH 72 — que también se las arregló para formarse cientos de millones de años después de los acontecimientos que originalmente dieron vida a la superburbuja. Las estrellas de LH 72 tienen unos pocos millones de años de edad, por lo que no han jugado ningún papel en la “limpieza” del espacio que rodea a N55. Más bien, se trata de una segunda generación de estrellas de la región.

El reciente surgimiento de una nueva población de estrellas también explica los sugerentes colores que rodean a las estrellas en esta imagen. La intensa luz de las potentes estrellas blanco-azuladas, hace que los átomos de hidrógeno de N55 se separen de sus electrones, provocando que, en luz visible, el gas brille con un característico color rosáceo. En las galaxias, los astrónomos reconocen esta firma dejada por el brillante gas de hidrógeno como una señal del nacimiento de estrellas.

Hasta ahora, todo parece tranquillo en la región de formación estelar de N55, pero en el futuro le aguardan grandes cambios. Dentro de varios millones de años, algunas de las estrellas masivas y brillantes de la asociación LH 72 estallarán como supernovas, dispersando el contenido de N55. De hecho, se creará una burbuja dentro de una superburbuja y, en esta región vecina a la galaxia que nos alberga, continuará el ciclo de nacimientos y muertes estelares.

Para obtener esta nueva imagen se utilizó el instrumento FORS2 (FOcal Reducer and low dispersion Spectrograph, espectrógrafo de baja dispersión y reductor focal), instalado en el VLT de ESO. Fue tomada como parte del programa Joyas Cósmicas de ESO, una iniciativa de divulgación que pretende producir imágenes de objetos interesantes, enigmáticos o visualmente atractivos utilizando telescopios de ESO, con un fin educativo y divulgativo. El programa hace uso de tiempo de telescopio que no puede utilizarse para observaciones científicas. Todos los datos obtenidos también están disponibles para posibles aplicaciones científicas y se ponen a disposición de los astrónomos a través de los archivos científicos de ESO.