sábado, 12 de marzo de 2016

Un platillo volador glacial

En un inesperado hallazgo, ALMA encuentra fríos granos de polvo alrededor de discos con planetas en formación.

Un equipo de astrónomos ha utilizado los telescopios ALMA e IRAM para realizar la primera medición directa de la temperatura de los grandes granos de polvo que se encuentran en las partes exteriores de un disco de formación de planetas alrededor de una estrella joven. Aplicando una novedosa técnica a las observaciones de un objeto conocido como “Platillo Volador”, se ha descubierto que los granos tienen temperaturas mucho más bajas de lo esperado: -266 grados centígrados. Este sorprendente resultado sugiere que será necesario revisar los modelos de estos discos.

El equipo internacional, liderado por Stéphane Guilloteau, del Laboratorio de Astrofísica de Burdeos (Francia), midió la temperatura de los grandes granos de polvo que hay alrededor de la joven estrella 2MASS J16281370-2431391, en la espectacular región de formación estelar de Rho Ophiuchi, que se encuentra a unos 400 años luz de la Tierra.

Esta estrella está rodeada por un disco de gas y polvo. Estos discos se denominan discos protoplanetarios, ya que se trata de las primeras etapas en la creación de sistemas planetarios. Este disco en particular se ve casi de canto, y su aspecto en las imágenes de luz visible ha hecho que sea apodado como el Platillo Volador.

Los astrónomos utilizaron ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) para observar el resplandor proveniente de moléculas de monóxido de carbono en el disco de 2MASS J16281370-2431391. Fueron capaces de crear imágenes muy nítidas y encontraron algo raro: ¡en algunos casos vieron una señal negativa! Normalmente una señal negativa es físicamente imposible, pero en este caso hay una explicación que nos lleva a una conclusión sorprendente.

El autor principal, Stéphane Guilloteau, desvela la historia: "Este disco no se observa contra un cielo negro y vacío. En cambio, vemos su silueta frente al brillo de la nebulosa Rho Ophiuchi. Este resplandor difuso se extiende demasiado como para ser detectado por ALMA, pero el disco la absorbe. La señal negativa resultante significa que partes del disco están más frías que el fondo. ¡La Tierra está casi literalmente a la sombra del Platillo Volador!"

El equipo combinó las mediciones del disco llevadas a cabo por ALMA con las observaciones de la luz de fondo del telescopio de 30 metros IRAM, instalado en España. Derivaron una temperatura para los granos de polvo del disco de sólo -266 grados (sólo 7 grados sobre el cero absoluto o 7 Kelvin) a una distancia de unos 15.000 millones de kilómetros de la estrella central. Se trata de la primera medición directa de la temperatura de granos grandes (con dimensiones de aproximadamente un milímetro) en este tipo de objetos.

Esta temperatura es mucho menor de lo que predicen los últimos modelos, que estiman temperaturas de entre -258 y -253 ºC (entre 15 y 20 Kelvin). Para resolver esta discrepancia, y dado que alcanzan temperaturas tan bajas, las características de estos grandes granos de polvo deben ser diferentes a lo que se creía hasta ahora.

"Para establecer cuál es el impacto de este descubrimiento en la estructura del disco, tenemos que encontrar qué propiedades del polvo pueden resultar plausibles a temperaturas tan bajas. Tenemos algunas ideas: por ejemplo, la temperatura puede depender del tamaño del grano, siendo los granos más grandes más fríos que los más pequeños. Pero es demasiado pronto para estar seguros", agrega el coautor Emmanuel di Folco (Laboratorio de Astrofísica de Burdeos).

Si se determina que estas bajas temperaturas del polvo son una característica normal de los discos protoplanetarios, esto podría tener muchas consecuencias para la comprensión de cómo se forman y evolucionan.

Por ejemplo, las propiedades del polvo determinan qué sucede cuando estas partículas chocan y, por lo tanto, se convierten en posibles semillas para la formación de planetas. Aún no es posible evaluar si estas diferencias en las propiedades del polvo son significativas o no en este sentido.

También se sabe que existen discos de polvo más pequeños, y que las bajas temperaturas del polvo también pueden tener un importante impacto en ellos. Si estos discos se componen principalmente de granos más grandes y fríos de lo que se pensaba hasta ahora, esto implicaría que estos discos compactos pueden ser arbitrariamente masivos, por lo que incluso podrían formar planetas gigantes relativamente cerca de la estrella central.

Será necesario llevar a cabo más observaciones, pero parece que el polvo frío encontrado por ALMA puede tener consecuencias significativas para la comprensión de los discos protoplanetarios.

Todo listo para lanzar ExoMars, misión europea que pretende alcanzar Marte

Todo está listo en el cosmódromo de Baikonur en Kazajistán para el lanzamiento el próximo lunes de la primera misión de Exomars, un programa espacial con el que Europa quiere demostrar que está capacitada para aterrizar en Marte.
 
Establecer si ha existido vida en el planeta rojo alguna vez es una las principales incógnitas científicas, según la Agencia Espacial Europa (ESA), que precisamente ha desarrollado Exomars para ahondar en esta cuestión y allanar el terreno para futuras misiones.
Exomars incluye dos misiones: la primera consiste en un satélite para el estudio de gases traza (llamado TGO) y un módulo demostrador de entrada, descenso y aterrizaje (denominado Schiaparelli), mientras que la segunda integra un vehículo de exploración (2018).

En la sede de la ESA en Villanueva de la Cañada (Madrid) se ha presentado hoy la primera de estas dos misiones, que será lanzada desde Baikonur el 14 de marzo a las 10:31 horas (09:31 horas GMT).

Los objetivos principales de esta misión son buscar indicios de metano y otros gases traza en la atmósfera que pudieran dar a entender la existencia de procesos biológicos o geológicos activos, y poner a prueba las tecnologías clave, a modo de preparación para la contribución de la ESA en futuras misiones al planeta rojo.

El satélite TGO y el módulo Schiaparelli viajarán juntos -serán lanzados en un cohete Protón- hacia Marte.

La fase de crucero está prevista sea de siete meses, por lo que ambos llegarán a Marte en octubre: tres días después de alcanzar la atmósfera del planeta rojo, Shiaparelli será expulsado del satélite.

En ese momento, este módulo se desplazará hacia la superficie marciana, entrando en la atmósfera de Marte a 21.000 kilómetros por hora y desacelerando con la ayuda del aerofrenado y un paracaídas.

Su objetivo es completar con éxito la entrada, descenso y aterrizaje, uno de los principales retos para explorar Marte.

No obstante, según Silvia Bayón, ingeniera de sistemas de Exomars, durante unos días este módulo sobrevivirá y podrá mandar datos científicos usando la capacidad de energía sobrante de sus baterías (los enviará a Tierra a través de satélites de la NASA).

El satélite TGO empezará su misión científica en 2017 y tendrá una vida útil inicial de cinco años (se establecerá en una órbita circular a unos 400 kilómetros de altitud).

El objetivo es tratar de comprender mejor el origen del metano -hará las mediciones más precisas hasta ahora- y de otros gases presentes en la atmósfera marciana en pequeñas concentraciones pero que podrían revelar actividad de procesos biológicos o geológicos.

"Exomars -con una inversión de 1.300 millones de euros- demostrará que los europeos somos capaces de aterrizar en Marte, llevar cargas y hacer análisis", ha resumido el director de ciencia de la ESA, Álvaro Giménez, quien la ha calificado de "única y maravillosa" (es la primera misión auténticamente europea a Marte).

Para el astronauta de la ESA Pedro Duque, se trata de un proyecto muy importante que atrae la atención de todos los astronautas.

A través de una videoconferencia, Duque ha opinado que Exomars demostrará que Europa es un socio válido para próximas misiones de exploración a Marte, y sobre para cuándo vuelos tripulados a este planeta ha dicho: no se trata de tiempo sino de cuánta gente dedicas a ello, es decir, se trata de una decisión de los poderes públicos.

Este proyecto cuenta con un 6,7 % de participación de la industria española: Airbus Defence & Space España, Crisa, Elecnor Deimos, GMV, Rymsa Espacio, Sener y Thales Alenia Space España.

Han hecho desde el diseño y fabricación del escudo térmico de la sonda de aterrizaje Schiaparelli, desarrollo del software inmiscuido en el sistema de paracaídas para su aterrizaje, hasta las estructuras y mecanismos del citado módulo o algunas antenas.