Un nuevo estudio de planetas en otros sistemas estelares sugiere que los gigantes de gas caliente no siempre son “comidos” por su estrella madre, sino que permanecen en órbitas bastante estables durante miles de millones de años.
Estos gigantes gaseosos son conocidos como Júpiter calientes porque se asemejan a Júpiter en tamaño y composición, pero consiguen una temperatura mucho más alta a medida que se acercan hacia su estrella madre donde orbitan a una distancia cada vez más cerca, después de haberse formado más lejos.
La migración de tales planetas no se entiende claramente y formó la base del estudio. Utilizando los datos del telescopio espacial Kepler de la NASA, los científicos estudiaron 126 planetas confirmados y más de 2.300 candidatos a planeta.
Los científicos analizaron cómo la distancia de los planetas de sus estrellas varían dependiendo de la masa de la estrella y utilizaron los datos para probar diferentes teorías que podrían explicar lo que detiene a los Júpiter calientes que caen en sus estrellas madre. Una teoría era que un planeta se detuvo cuando alcanzó el campo magnético de la estrella. Otra teoría es que la migración interior se detuvo una vez que un planeta alcanzó la porción del disco de polvo de la formación de planeta que orbita alrededor de una estrella joven. Sin embargo, ninguna de estas teorías resultó correcta.
Los científicos descubrieron que la órbita de un planeta deja de migrar hacia adentro una vez que las fuerzas gravitatorias de la estrella han estabilizado el planeta en una órbita circular.
Obtenido de jpl.nasa.gov (Jet Propulsion Laboratory)

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