Utilizando
el telescopio VLT (Very Large Telescope) de ESO, un equipo de astrónomos ha
localizado una galaxia distante tomando un refrigerio de gas cercano. El gas
parece estar cayendo hacia el interior de la galaxia, creando un flujo que
alimenta la formación estelar al tiempo que impulsa la rotación de la galaxia.
Es la mejor evidencia observacional directa obtenida hasta el momento para
apoyar la teoría de que las galaxias atraen y devoran material cercano con el
fin de crecer y formar estrellas. Los resultados aparecen en el número del 5 de
julio de 2013 de la revista Science.
Los
astrónomos siempre han sospechado que las galaxias crecen atrayendo material de
su alrededores, pero ha sido muy difícil observar directamente este proceso. El
telescopio VLT (Very Large
Telescope) de ESO ha sido utilizado para estudiar un extraño
alineamiento entre una galaxia distante [1] y un
cuásar aún más distante — el núcleo extremadamente brillante de una galaxia
alimentado por un agujero negro supermasivo. La luz del cuásar pasa a través
del material que rodea a la galaxia (que se encuentra entre nosotros y el
cuásar) antes de alcanzar la Tierra, haciendo posible que exploremos en detalle
las propiedades del gas que se encuentra en torno a la galaxia [2]. Estos nuevos resultados nos ofrecen la mejor
visión obtenida hasta el momento de una galaxia en pleno proceso de “ingesta”.
“Este tipo de alineamiento es muy
poco usual y nos ha permitido hacer observaciones únicas”, explica
Nicolas Bouché, del Instituto de Investigación de Astrofísica y Planetología
(IRAP) en Toulouse (Francia), autor principal del nuevo artículo. “Pudimos utilizar el telescopio VLT
de ESO para mirar de cerca tanto la galaxia como el gas que la rodeaba. Esto
significa que pudimos abordar un importante problema relacionado con la
formación de las galaxias: ¿cómo crecen y cómo se alimenta la formación
estelar?”.
Las
galaxias agotan rápidamente sus reservas de gas a medida que crean nuevas
estrellas, por lo que deben ir reponiéndolo de manera continua con nuevo gas
para poder continuar su actividad. La pregunta era ¿de dónde procedía ese gas?
Los astrónomos sospechaban que la respuesta a este problema se encontraba en la
recolección de gas frío de los alrededores por la atracción gravitatoria de la
galaxia. Con este escenario, una galaxia arrastra el gas hacia ella y este
circula alrededor de la misma, rotando con la galaxia antes de caer hacia su
interior. Aunque ya se habían obtenido antes evidencias de este tipo de
acreción, observado en algunas galaxias, hasta ahora no se habían estudiado a
fondo tanto el movimiento del gas como otras de sus propiedades.
Los
astrónomos utilizaron dos instrumentos conocidos como SINFONI y UVES [3], ambos instalados en el telescopio VLT de ESO en
el Observatorio Paranal, en el norte de Chile. Las nuevas observaciones
mostraron no solo cómo rotaba la galaxia, sino que también revelaron la
composición y el movimiento del gas que se encontraba fuera de la misma.
“Las propiedades de esta ingente
cantidad de gas eran exactamente lo que esperábamos encontrar en el caso de que
el gas frío estuviera siendo atraído por la galaxia”, afirma el
coautor Michael Murphy (Universidad Tecnológica de Swinburne, Melbourne,
Australia). “El gas se
mueve tal y como suponíamos, tenemos la cantidad esperada y también tiene la
composición correcta para encajar perfectamente en los modelos. Imaginen la
hora de la comida para los leones de un zoo — esta galaxia en particular tiene
un apetito voraz, y hemos descubierto cómo se alimenta para crecer tan rápido”.
Los
astrónomos ya han encontrado evidencias de material alrededor de galaxias en el
universo temprano, pero esta es la primera vez que han podido mostrar
claramente que el material se mueve hacia la galaxia, en lugar de salir de
ella, y también la primera vez que pueden determinar la composición de este
“combustible” fresco destinado a formar nuevas generaciones de estrellas. La
luz del cuásar ha hecho posible la detección del gas del entorno.
“En este caso tuvimos suerte de que
el cuásar estuviera justo en el lugar adecuado para que su luz pasara a través
del gas que caía hacia la galaxia. La próxima generación de telescopios
gigantes, como el E-ELT (European Extremely Large Telescope) permitirá estudios
con multiples líneas de visión por galaxia y proporcionar una visión
mucho más completa”, concluye la coautora Crystal Martin
(Universidad de California Santa Barbara, EE.UU.).
Notas
[1] Esta
galaxia fue detectada en el sondeo “2012 redshift z ~ 2 SINFONI”, denominado
SIMPLE (SINFONI Mg II Program for Line Emitters). El cuásar del fondo se llama
HE 2243-60 y la galaxia se encuentra a un desplazamiento al rojo de 2,3285 — lo
cual significa que lo estamos viendo cuando el universo tenía una edad de tan
solo unos dos mil millones de años.
[2] Cuando la
luz del cuásar pasa a través de las nubes de gas, algunas longitudes de onda
son absorbidas. Los patrones de estas huellas de absorción pueden revelar a los
astrónomos mucha información sobre los movimientos y la composición química del
gas. Sin el cuásar al fondo se habría obtenido mucha menos información — las
nubes de gas no brillan y no son visibles en imagines directas.
[3] SINFONI es
un espectrógrafo de campo integral para observar en el infrarrojo cercano (Spectrograph for INtegral Field
Observations in the Near Infrared), mientras que UVES es un espectrógrafo
Echelle para observar en el óptico y el ultravioleta (Ultraviolet and Visual Echelle
Spectrograph). Ambos están instalados en el VLT (Very Large
Telescope) de ESO. SINFONI reveló los movimientos del gas de la propia galaxia
y UVES los efectos del gas que se encontraba en torno a la galaxia gracias a la
información proporcionada por la luz proveniente del lejano cuásar.
Obtenido de ESO.org

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