Un equipo de astrónomos ha utilizado el
telescopio APEX para sondear un inmenso cúmulo de galaxias que se está
formando en el universo primitivo, revelando que, gran parte del
formación de estrellas que está teniendo lugar, no sólo está oculta por
el polvo, sino que se está desarrollando en lugares inesperados. Es la
primera vez que se ha podido llevar a cabo un censo completo de la
formación estelar en un objeto de este tipo.
Los cúmulos de galaxias son los objetos más grandes del universo que
se mantienen unidos por la gravedad, pero aún no comprendemos bien cómo
se forman. Hace más de veinte años que los investigadores estudian la Galaxia Telaraña (conocida como MRC 1138-262) y sus alrededores, utilizando tanto telescopios de ESO como de otras instituciones.
Se cree que es uno de los mejores ejemplos de un protocúmulo en pleno
proceso de unión, un evento que observamos tal y como ocurría hace más
de diez mil millones de años.
Pero Helmut Dannerbauer (Universidad de Viena, Austria) y su equipo
sospechaban que a esta historia le faltaban muchas piezas. Querían
estudiar el lado oscuro de la formación estelar y averiguar cuántas de
las estrellas que se estaban formando en el cúmulo de la Galaxia
Telaraña estaban ocultas a nuestra vista, detrás del polvo.
El equipo utilizó la cámara LABOCA, instalada en el telescopio APEX,
en Chile, para observar este cúmulo de la Telaraña, durante cuarenta
horas, en longitudes de onda milimétricas (longitudes de onda de la luz
lo suficientemente largas como para mirar a través de la mayoría de las
gruesas nubes de polvo). LABOCA tiene un amplio campo de visión y es el
instrumento perfecto para este sondeo.
Carlos De Breuck (responsable científico del proyecto APEX en ESO y
coautor del nuevo estudio) destaca: "esta es una de las observaciones
más profundas que se han hecho con APEX y lleva esta tecnología a su
límite –lo mismo ocurre con la resistencia del personal que trabaja en
las instalaciones de APEX, a un altitud de 5.050 metros sobre el nivel
del mar".
Las observaciones de APEX revelaron que, comparado con el cielo
circundante, se habían detectado cuatro veces más fuentes en la zona de
la Telaraña. Y cotejando cuidadosamente los nuevos datos con las
observaciones complementarias realizadas en diferentes longitudes de
onda, pudieron confirmar que muchas de estas fuentes se encontraban a la
misma distancia que el propio cúmulo de galaxias, por lo que debía
tratarse de partes del cúmulo en formación.
Según explica Helmut Dannerbauer, "las nuevas observaciones de APEX
añaden la última pieza que necesitábamos para crear un censo completo de
todos los habitantes de esta ciudad de mega estrellas. Estas galaxias
están en pleno proceso de formación, por lo que, al igual que cuando
tenemos obras aquí en la Tierra, está todo lleno de polvo".
Pero, mientras observaban el lugar en el que habían descubierto este
foco de nacimiento de estrellas, se llevaron otra sorpresa. Esperaban
encontrar esta región de formación estelar en los grandes filamentos que
conectan las galaxias. En cambio, la encontraron concentrada en su
mayor parte en una sola región, y esa región ni siquiera se encuentra
centrada en la Galaxia Teladearaña, que sí está en el centro del
protocúmulo.
Helmut Dannerbauer concluye: "Queríamos encontrar la formación de
estrellas oculta en el cúmulo de Telaraña — y lo logramos — pero, por el
camino, desenterramos un nuevo misterio: ¡no estaba en el lugar
previsto! La mega ciudad se está desarrollando asimétricamente".
Para continuar con la historia, es necesario llevar a cabo más observaciones — y ALMA será el instrumento perfecto para dar esos pasos y estudiar estas regiones polvorientas con mucho más detalle.
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